Educarte para valorarte

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viernes, 30 de mayo de 2014

Inteligencias Múltiples: Llegando a todo el alumnado

Hace tiempo que vengo queriendo dedicar una entrada del blog a las Inteligencias Múltiples. Seguramente a muchos de vosotros ya os sonará este concepto, mientras que para otros resultará desconocido. En mi caso, se trata de una pequeña puerta que se abrió hace poco y en la que he decidido profundizar, ya que la considero de gran relevancia.

Pero, ¿qué es la Teoría de las Inteligencias Múltiples? ¿Qué aplicaciones puede tener en la educación?

Como sabéis, tradicionalmente la inteligencia se medía a través de pruebas que medían el “Coeficiente Intelectual”, las cuales no evaluaban más que el resultado de tareas de razonamiento o resolución de problemas, pero que, sin embargo, no prestaban ninguna atención a la manera en la que los factores cognitivos interactúan con las habilidades. Las personas que hacían bien este tipo de pruebas eran “inteligentes” y, por tanto, buenas en todo, mientras que los que las hacían regular, también se les daba todo “regular”.  Aquí es donde entra en juego Howard Garder, un psicólogo estadounidense que se preguntó: «La música es considerada un talento y las matemáticas son inteligencia, pero ¿por qué debemos llamar inteligentes a las personas buenas con los números y solo talentosos a aquellos que dominan el tono, la armonía, el timbre?».

Como podemos ver, Gardner reconoce que la brillantez académica no lo es todo: para desenvolverse bien en la vida no basta con tener un gran expediente académico. ¿Cuántos grandes científicos hay con bajos niveles de habilidades sociales? Triunfar en los negocios, ser un deportista de élite o un as de los idiomas requiere ser inteligente, solo que se trata de un tipo de inteligencia diferente. No se trata de poseer una inteligencia mejor o peor, ni mayor o menor, pero sí distinta. No existe una persona más inteligente que otra, simplemente sus inteligencias más desarrolladas pertenecen a campos diferentes.

Con esta premisa en mente, Howard Gardner crea su teoría denominada Teoría de las Inteligencias Múltiples, en la que inicialmente afirmó que las personas tenemos al menos siete inteligencias, aunque posteriormente añadió una octava y una novena. Estas inteligencias son complementarias (en ningún caso excluyentes las unas de las otras, todos tenemos todas) y pueden ser desarrolladas a lo largo de toda la vida. Esto quiere decir que cada individuo tiene un «perfil inteligente», que es el resultado de la combinación de todas las inteligencias. Estas 9 inteligencias pueden resumirse de la siguiente forma:

1.      Inteligencia verbal-lingüística: es la que utilizamos para emplear las palabras de manera eficaz para comunicarnos tanto oralmente como por escrito. Es la inteligencia de los lingüistas, poetas, docentes, traductores, intérpretes, periodistas, etc.
2.      Inteligencia lógico-matemática: es la habilidad para utilizar los números y los razonamientos eficazmente y pensar de manera lógica y sistemática. Las personas que tienen esta inteligencia más desarrollada son normalmente ingenieros, científicos, matemáticos, informáticos, etc.
3.      Inteligencia visual-espacial: esta inteligencia implica la capacidad para orientarse en el espacio, percibir imágenes mentales, internas y externas, y recrearlas. También supone una sensibilidad a la forma, tamaño y color de los objetos. Las personas con esta inteligencia suelen optar por puestos de arquitectos, pintores, escultores, diseñadores gráficos, etc.
4.      Inteligencia corporal-quinestésica: consiste en la capacidad de utilizar el cuerpo para expresarse y resolver problemas. Supone tener destrezas de coordinación, equilibrio, flexibilidad, fuerza y velocidad. Algunos profesionales con una alta inteligencia corporal-quinestésica son atletas, bailarines, acróbatas o actores.
5.      Inteligencia musical-rítmica: permite a las personas que las tienen desarrollada expresar sus emociones y sentimientos a través de la música. También implica ser sensible al ritmo, al tono y al timbre de la música. Aunque los músicos, compositores, cantantes, etc. tienen un alto nivel de esta inteligencia, no solo está restringida a este tipo de profesiones.  Cualquier persona que disfrute cantando en la ducha, inventándose canciones, o que desahoguen sus emociones a través de la música también tienen esta inteligencia desarrollada.
6.      Inteligencia interpersonal: implica entender a los demás, ser empático y relacionarse eficazmente con ellos, es decir, entender los estados de ánimo, sentimientos, motivaciones e intenciones de otras personas. Esta inteligencia se puede emplear para ayudar, manipular y persuadir a los demás y es típica de profesionales como comerciales, psicólogos, abogados, directores, etc.
7.      Inteligencia intrapersonal: consiste en conocerse y entenderse bien a uno mismo. Incluye conductas de autodisciplina, de autoconocimiento y de autoestima. Las personas con un alto nivel en esta inteligencia tienden a ser terapeutas, escritores y líderes religiosos.
8.      Inteligencia naturalista: es la facilidad para distinguir, clasificar y utilizar elementos del entorno y de la naturaleza (el reino animal y vegetal). Comprende las habilidades de observación, experimentación, reflexión y preocupación por el entorno. Profesiones relacionadas con esta inteligencia son la de biólogos, geólogos, ecologistas, etc.
9.      Inteligencia espiritualista: esta es la última inteligencia que Gardner añadió a la lista de IM. Según él, las personas con esta inteligencia practican a menudo la meditación y les preocupan aspectos de la condición humana como el significado de la vida, la muerte y el amor. Esta inteligencia es la más controvertida de todas y aún no ha terminado de teorizar sobre ella.

Esta nueva visión pluralista de la inteligencia afecta de lleno a la educación. El sistema educativo tradicional tan solo se centra en desarrollar la inteligencia lógico-matemática y la verbal-lingüística, dejando de lado todas las demás. Esto se traduce en que la mayoría de Centros Educativos solo enseñan de manera eficiente a un número restringido de alumnos que poseen grandes habilidades lingüísticas y de pensamiento lógico, mientras que a los demás se les deja de lado. Esta teoría, por lo tanto, supone un nuevo paradigma para le educación, ya que requiere que se creen entornos de aprendizaje individualizado en el que se tengan en cuenta las necesidades y estilos de aprendizaje individuales de cada estudiante.

Cuando un docente se compromete a implementar esta teoría en el aula, debe tener presente que todas las inteligencias son igual de importantes y que necesita desarrollar todas ellas y no solo las que él considera importantes. Es esencial que el profesor o profesora en cuestión evalúe cuáles son sus propias Inteligencias Múltiples, ya que si no, éstas afectarán en gran medida a sus estrategias de enseñanza. También es importante hacer consciente al alumnado de cuáles son sus Inteligencias Múltiples, ya que éstas constituyen una gran herramienta de autoconocimiento que le permitirá elegir la carrera profesional que mejor se ajuste a sus habilidades y talentos y, por lo tanto, encontrar su lugar en la sociedad y en la vida, además de ser felices y sentirse motivados con aquello que están haciendo.

He aquí algunas actividades que se pueden implementar en el aula de lenguas extranjeras para el desarrollo de todas las inteligencias (se puede optar tanto por incluirlas todas en una lección, lo cual requiere más trabajo, o por ir desarrollándolas todas de manera progresiva a lo largo del curso):

·  Verbal-lingüística: leer, juegos de palabras, contar historias, escribir cartas…
·  Visual-espacial: vídeos, fotos, dibujos, mapas conceptuales…
·  Lógico-matemática: juegos de lógica, puzles, ordenar, comparar, gramática…
·  Musical-rítmica: cantar, escuchar música, escribir canciones…
·  Naturalista: salidas a la naturaleza, poner música de fondo que emita sonidos de la naturaleza, actividades relacionadas con animales…
·  Interpersonal: debates, entrevistas, juegos en grupos…
·  Intrapersonal: analizar, reflexionar, escribir un diario o portafolio…
·  Corporal-quinestésica: role-plays, ejercicios de relajación, tocar, manipular, moverse…

Dejo también un enlance donde podéis realizar un test que mida cuáles son vuestras Inteligencias Múltiples. Eso sí, está en inglés. Espero que os sirva de ayuda: http://www.edutopia.org/multiple-intelligences-learning-styles-quiz

¿Y tú?
¿Qué inteligencias tienes más desarrolladas?
¿Qué opinas de este paradigma educativo?



jueves, 1 de mayo de 2014

Errar para aprender

«Equivocarse es humano y rectificar es de sabios».

¿Cuántas veces habremos oído esta acepción? Si tan convencidos estamos de que equivocarse es de humanos, ¿por qué en la escuela se castiga y penaliza siempre?

Hoy mi entrada va dedicada al ERROR, ese temido ser que nos atemoriza, avergüenza y cohíbe.

Llamadme rebelde. Llamadme moderno. Llamadme loco. Llamadme lo que consideréis oportuno, pero yo defiendo una educación en la que no solo no se penalice el error, sino en la que éste sea premiado. Considero que la única y verdadera forma de aprender es fallando y más aún cuando estamos aprendiendo una lengua extranjera. Por este motivo, en la entrada de hoy quiero compartir con vosotros cómo premio yo el error en mis clases y qué resultados tiene (o ha tenido en mi poca experiencia como docente).

Toda esta filosofía que me he creado alrededor del error surgió cuando durante mis clases vi que a mis alumnos les parecía gracioso que compañeros suyos tuviesen fallos como el de escribir «coffe», en lugar de «coffee» en inglés. Mi primera reacción ante esta situación fue intentar hacerles ver que el error ha de ser y es una parte integrante del proceso de aprendizaje. El camino que debemos seguir para hacérselo ver es el de una pequeña reflexión a través de preguntas y respuestas. Así fue cómo me surgió a mí en el aula:

Profesor: ¿De qué os reís? ¿Qué resulta tan gracioso?

Alumnos: ¡Que ha escrito «coffee» con una –e!

Profesor: Ajá. ¿Y qué tiene de gracioso ver «coffee» con una –e?

Alumnos: ¡Pues que es un error muy tonto y gravísimo!

Profesor: ¿Tonto? ¿Gravísimo? ¿Ha muerto alguien?

Alumnos: No…

Profesor: ¿Habéis captado el mensaje que vuestro compañero os quería transmitir con la oración que ha escrito en el encerado?

Alumnos: Sí.

Profesor: Entonces, la falta de esa “-e” al final de la palabra «coffee» no era tan fundamental. Ha sido capaz de comunicar su mensaje y vosotros lo habéis entendido a la perfección. ¿Dónde está la gravedad del asunto, pues? El objetivo de una lengua es comunicarse, chicos. Y vuestro compañero lo ha conseguido, así que deberíamos felicitarle.

Alumnos: [Mudos]

Profesor: Una pregunta, chicos. ¿A qué venís a la escuela?

Alumnos: A aprender.

Profesor: ¿Y cómo se aprende?

Alumnos: Estudiando.

Profesor: Muchas veces estudiáis, escupís lo que habéis estudiado y luego no os acordáis. ¿Eso es aprender?

Un alumno: ¡Cometiendo errores!

Profesor: ¡Muy bien! Chicos, nadie es perfecto. Todos cometemos errores, incluido yo, el profesor, el todopoderoso, el que todo lo sabe (con tono de ironía). Si ya lo supieseis todo, no tendríais que venir a la escuela a aprender y, como la única manera verdadera de aprender es cometiendo errores y rectificando, no quiero que nadie vuelva a reírse de un compañero cuando falle, pero que tampoco tenga miedo a equivocarse. Para poder ser capaces de hablar en una lengua extranjera tenéis que perder el miedo y ser conscientes de que la perfección no existe. ¿O habláis todos perfectamente el castellano? Esto lo tenéis que aplicar a todos los aspectos de vuestra vida, no solo al inglés. 

Un alumno: Entonces, estás diciendo que saber las cosas es malo y que el no saberlas está bien.

Profesor: No, que sepas las cosas es genial, pero para saberlas has tenido que aprenderlas, y aprender lleva implícito fallar. ¿No te caíste muchas de veces de la bici cuando estabas aprendiendo a montar en ella?

Otro alumno: Lo que dices es totalmente cierto. El problema está en que nos han educado en lo contrario. A mí si cometo un error cuando salgo al encerado, otros profesores me echan la bronca o, si suspendo un examen, a pesar de haber estudiado, mis padres me castigan o me echan la bronca  ¿Qué quieres que piense entonces?

Y he aquí el gran problema. ¿Qué debía responder yo a este alumno?

Una vez transcurrida esta conversación, decidí trabajar con el error como algo positivo durante el resto de clases. He aquí algunas formas en las que podemos hacer ver a nuestros niños que el error es una oportunidad extraordinaria para aprender:

1. Muéstrate como uno más. ¿Os acordáis de lo que ya he dicho en otras entradas acerca de mostrarse cercano a los alumnos? En numerosas ocasiones, yo mismo escribía palabras con errores ortográficos en el encerado para hacerles ver que «el todopoderoso» también se equivoca y, lo que es mejor aún, ¡no pasa absolutamente nada! He de decir que me resultaba gracioso escuchar los murmullos que surgían al instante de poner algo mal escrito en el encerado.

2Premia la participación, no las respuestas. Hazles ver que lo importante es, y más en una clase de lenguas extranjeras, que se lancen a hablar y a participar. Lo importante es que aprendan a comunicarse, a transmitir mensajes y no frases artificiales gramaticalmente correctas. 

3. Reírse con él, no de él. Debemos enseñarles a reírse con sus compañeros para dar un clima más ameno al aula, pero no a reírse de sus compañeros. Esto minaría su autoestima y, por lo tanto, su miedo a lanzarse a hablar.

4. Hacerles ver el error como un puente hacia la respuesta correcta. A través de preguntas y respuestas como las del comienzo, debemos hacer llegar al alumno a la respuesta adecuada. De esta forma vivirá el error como el primer paso que hay que tomar para llegar a la meta, que es el aprendizaje.

5.Hacerles reflexionar acerca de lo que les estamos pretendiendo transmitir. Una vez hecha la reflexión inicial, procedí a llevar citas de personas con éxito que versan sobre el error para que reflexionasen oralmente entre todos acerca de ellas: «Failure is simply the opportunity to begin again, this time more intelligently. Henry Ford.» (El fracaso es una gran oportunidad para empezar de nuevo de forma más inteligente) y «I failed over and over again that's why I succeed. Michael Jordan.» (He fracasado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito). ¿No os parece una manera interesante de plantear un debate en clase en el que los alumnos practiquen sus destrezas orales a la vez que adquieren otra clase de contenidos transversales?

6. Compartir el error. Esto contribuirá a crear un ambiente de comunidad en el aula, donde se respiren aires de solidaridad y compañerismo. Sé que suena muy poético e idealista, pero no es tan difícil de llevar a cabo. Cuando hacemos una pregunta a uno de nuestros niños y éste no sabe responderla, podemos decirle que elija a uno de sus compañeros para que le ayude a contestar y, cuando éste le haya ayudado, felicitar a ambos por haber llegado juntos a la respuesta correcta. ¿Veis como no era tan difícil? ;)

7. Corregir en verde y sumar aciertos en lugar de restar errores. Esto es algo que me he planteado muchas veces, pero que nunca he aplicado y no estoy seguro de la eficacia que puede tener. Todos sabemos las connotaciones que el color rojo lleva implícitas (nos recuerda a lo prohibido, a aquello que está mal). Si lo que queremos es premiar el error, no tiene mucho sentido que utilicemos este color a la hora de corregir exámenes, deberes, etc. ya que, una vez más, estaremos haciéndoles ver a nuestros alumnos que el error es algo malo. En cambio, creo que utilizando el color verde la visión puede ser bastante diferente, ya que sus connotaciones son más positivas. Además, la forma de corregir las pruebas también puede modificarse. En lugar de empezar desde 10 e ir descontando errores hasta llegar a 0, sería interesante empezar desde 0 e ir sumando aciertos hasta llegar a 10. El resultado sería el mismo, pero con la diferencia de que esta nueva modalidad lleva implícita el refuerzo positivo y que el error no es castigado.

He ahí mi visión acerca del error y cómo considero que deberíamos premiarlo. Haced ver a vuestros niños que el error es una oportunidad de aprendizaje excelente, no los eduquéis para que nunca fallen. Esto también contribuirá a su inteligencia emocional, ya que aprenderán a gestionar su frustración ante el fracaso. Lo importante no es el error que hayan cometido, sino el hecho de que sean conscientes de que lo han cometido y que lo aprovechen para lograr un aprendizaje significativo.


Erra y aprenderás.